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Frases como «al que madruga, Dios lo ayuda» o “el que pega primero, pega dos veces” expresan, de diferentes maneras, la importancia de tomar de manera temprana una iniciativa. Este concepto, que podríamos sintetizar como «ser el que actúa antes que otros otorga ventaja» trasciende el ámbito de la vida cotidiana y es muy habitual en el mundo de los negocios y el emprendimiento. Existe un consenso tácito acerca de que ser el pionero en lanzar un producto o servicio suele aportar una ventaja competitiva.

Pero, por otro lado, podemos acudir nuevamente a la cultura popular para tener otra perspectiva de la cuestión. En la canción “El Rey”, creada por José Alfredo Jiménez y popularizada por Luis Miguel (que estoy seguro de que todos escuchamos alguna vez), encontramos la siguiente declaración de principios: “no hay que llegar primero, sino hay que saber llegar”.

Frente a esos dos planteos opuestos, quiero proponer un debate que nos invite a reflexionar: ¿ser el primero en hacer algo es un factor que nos asegura el éxito? Podemos llegar a una primera respuesta tentativa, y es que eso dependerá del contexto. Es cierto, pero lo que deseo hacer aquí es analizar por qué ser pionero en un campo, a veces, puede resultar contraproducente.

Las Desventajas de Ser Pionero en un Mercado

Tomemos como ejemplo el caso de General Magic, una de las primeras compañías en desarrollar tecnología de comunicación móvil en los años 90. A pesar de tener un equipo altamente talentoso y una idea innovadora, la empresa fracasó debido a factores como la ausencia de demanda para lo que ofrecía y la falta de financiamiento. Aunque hoy en día se la considera una empresa «pionera» en el campo de la tecnología móvil, no cumplió con el objetivo fundamental de cualquier negocio: generar ganancias y perdurar en el mercado.

Su fracaso demuestra que ser el primero en moverse no siempre es sinónimo de éxito. Por eso, es importante tener en cuenta que, si bien esa situación puede brindar algunas ventajas, también conlleva grandes riesgos. Al ser «punta de lanza» en un determinado rubro, es posible que no haya un mercado claro para tu producto o servicio y puede ser difícil predecir cómo reaccionará el segmento o nicho al que apuntás.

Además, puede que no tengas competidores directos en tus comienzos, pero es probable que aparezcan más adelante y puedan ofrecer mejores opciones a precios más bajos. Para decirlo de una manera simple, sacarán rédito de que vos ya hiciste el trabajo duro de inaugurar un mercado (y quizá hasta también de educar a los consumidores). Y, si lo hiciste bien, siempre habrá quien se aproveche de ello y, además —aunque sea difícil aceptarlo—, logre mejorarlo.

Por eso, por más que ser “el segundo” (o el tercero, o el cuarto…) en algo no tenga buena prensa, en el mundo de los negocios puede resultar muy valioso, porque:

  • te permite trabajar sobre una idea validada,
  • disponés de un mercado lo suficientemente maduro como para recibirla,
  • y podés encontrar la manera de potenciar sus fortalezas originales y corregir sus puntos débiles.

En resumen, aunque puede ser tentador querer ser el primero en realizar un movimiento en el terreno de una oportunidad incipiente, es importante tener en cuenta que esto no siempre es una jugada ganadora. En lugar de enfocarte en ser el primero en moverte, evaluá la posibilidad de esperar y asegurarte de tener los recursos y herramientas necesarios para consolidarte en el mercado a largo plazo.

Por Qué el Marketing Digital Puede Ser un Aliado para Alcanzar el Éxito

Cuando General Magic nació, apenas comenzaba a surgir esa potente disciplina de la que podemos hacer uso hoy en día: el marketing digital. De haber estado el marketing online tan desarrollado como en la actualidad, es muy posible que la historia de esa empresa hubiera sido muy distinta. ¿Por qué? En principio, porque hubieran podido determinar, de manera rápida y económica, si su producto mínimo viable tendría buena acogida entre su público objetivo. Y, de advertir que no era así (como finalmente fue el caso), hubieran podido analizar si era conducente trazar una estrategia para educar a ese grupo, o bien destinar sus recursos a otro tipo de negocio con mayores probabilidades de una buena recepción.

Podemos sacar varias conclusiones de esta historia: una de ellas es que el fracaso puede ser una gran fuente de aprendizaje, porque si rastreamos lo que sucedió con los fundadores de General Magic, descubriremos que no les fue nada mal luego de ese intento fallido. Pero lo que me interesa destacar acá, como profesional del marketing, es que el marketing digital puede ayudarnos a descubrir si ser el primero, realmente, vale la pena o si es mejor continuar el camino abierto por otros.

Y, también, puede ayudarnos a determinar si ese camino ya está saturado por la huella de numerosas pisadas, y es conveniente elegir un sendero diferente, ya abierto por algún otro pionero, pero que todavía ofrezca posibilidades de ser transitado con éxito.

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