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La conducta humana es dinámica: nuestros actos, nuestros gustos, nuestras decisiones pueden cambiar por diversas razones a lo largo de nuestra vida. Pero, según James Clear —autor del libro Hábitos atómicos— hay algo que no cambia (y ya lo vimos hace un par de posts): la naturaleza humana que guía esa conducta.

Entender nuestra naturaleza nos da el conocimiento necesario para hacer que juegue a nuestro favor. Y, como señala el autor, “la única estrategia de superación personal que tiene sentido es enfocarse en aquello que se puede controlar”.

Cómo Crear un Hábito

A menudo, cuando queremos obtener un resultado determinado, nos concentramos justamente en ese objetivo. Clear sostiene que esa perspectiva es un camino directo hacia el fracaso. ¿Por qué? A causa de un concepto que él denomina meseta de potencial latente, que abarca el lapso comprendido entre el momento de implementación de un hábito y la instancia donde los beneficios derivados de ese hábito empiezan a ser perceptibles. La diferencia entre nuestras expectativas acerca de cómo esperamos que ocurran las cosas y lo que realmente sucede es lo que el autor define como abismo de desilusión.

Es muy fácil caer en ese abismo (especialmente si somos ansiosos), pero Clear nos da la solución para volver a elevarnos: no enfocarnos en las metas sino en los sistemas, que son los procesos que debemos diseñar —y, por supuesto, seguir— para alcanzar esas metas. Los hábitos son, en definitiva, esa serie de pasos que, si los damos de manera constante y con una dirección definida, nos permitirán llegar al objetivo deseado más tarde o más temprano.

La magia de los sistemas de los que habla el autor es que no necesitamos apabullar ni al mundo ni a nosotros mismos para crear esos hábitos que consolidan una identidad. Podemos empezar dando pasos muy pequeños: lo importante es que se sostengan en el tiempo. El autor propone la “regla de los dos minutos”: cuando iniciamos un nuevo hábito, no debe llevarnos más que ese tiempo. Por ejemplo, si queremos dedicar más tiempo a la lectura, leer una página antes de dormir. Hacer algo sencillo de manera constante nos ayuda a incorporar la acción a nuestras vidas; luego, podremos optimizarla.

Cómo No Abandonar un Hábito

Uno de los grandes secretos no solo para crear un hábito sino para persistir en él es enfocarnos en quiénes queremos llegar a ser. Porque, en el fondo, los hábitos no consisten en obtener algo que anhelamos, sino en convertirnos en alguien que deseamos ser. A veces, cuando queremos llegar a ser algo (por ejemplo, una persona saludable), nos aferramos a ese deseo y creemos que solo por sentirlo intensamente ya estamos en el buen camino, aunque seamos inconsistentes en las acciones necesarias para construir esa identidad. Pero eso es un autoengaño, porque la identidad se construye a partir de hechos, no de intenciones.

Nos esforzamos por preservar aquellos rasgos de identidad de los que nos sentimos orgullosos y, entre más evidencia tengamos para confirmar una creencia, más profundamente creeremos en ella. Por eso, la manera más práctica de cambiar lo que somos es cambiar lo que hacemos. Para lograrlo, solo bastan dos cosas: decidir quiénes queremos ser y construir esa identidad mediante pequeñas conquistas cotidianas. Luego, todo será más fácil, porque nos adentraremos en un círculo virtuoso, donde los hábitos moldean la identidad y la identidad moldea los hábitos.

Un hábito se puede interrumpir momentáneamente, pero otra regla que propone Clear es que nunca dejemos que eso pase dos veces consecutivas. Lo importante es volver al ruedo rápidamente y no caer en la trampa de pensar que, si no podemos hacer algo de forma perfecta, es mejor no hacerlo. Siguiendo con el ejemplo de ser una persona saludable, hacer cinco minutos de ejercicio en un día complicado puede no mejorar tu rendimiento, pero sí va a respaldar tu identidad de persona que todos los días hace algo por su salud y bienestar.

Tips Para Desarrollar los Mejores Hábitos

En su libro, James Clear da una gran cantidad de recomendaciones. A continuación, vamos a recorrer algunas que te van a ayudar a construir hábitos que sean funcionales a tus objetivos:

  • Para comenzar, es necesario hacer un diagnóstico; es decir, un registro de tus hábitos en un día normal de tu vida. Luego, debés revisar la lista y calificar a cada habito como negativo, positivo o neutral. El propósito de esta tarea no es que te juzgues, sino que le des una mirada objetiva a tus hábitos incorporados, que son comportamientos automáticos.
  • Con respecto a los hábitos negativos, lo que tenés que hacer es complicar lo más posible la ocasión de llevarlos a cabo; en síntesis, alejarte de todo lo que represente un disparador para caer en ellos. Tendemos a sobreestimar nuestra fuerza de voluntad, pero el autocontrol es una estrategia a corto plazo: si el deseo es fuerte tarde o temprano regresaremos al hábito que queremos evitar. Y, como señala el autor, “es más fácil evitar la tentación que resistirse a ella”.
  • Establecer “intenciones de implementación”: registrar por escrito el tiempo y el lugar donde llevaremos a cabo una acción asociada a un hábito que queremos poner en práctica. Eso nos ahorra la energía de tomar una decisión, porque ya establecimos de antemano la información necesaria.
  • Alterar los ambientes en que vivimos y trabajamos para que jueguen a nuestro favor. Eliminar, esconder o hacer lo más difícil que sea posible el acceso a todo aquello que nos distraiga de nuestras metas.
  • Interactuar con personas que tengan metas similares a las que deseamos conquistar. Según Clear, es una de las mejores maneras de alimentar nuestra motivación.
  • No desesperar: cuanto más repetimos una actividad, más se modifica nuestra estructura cerebral para hacernos más eficientes en la tarea. Por eso, la pregunta que debemos hacernos no es cuánto tiempo lleva desarrollar un hábito, sino cuánto debemos repetirlo para que esa conducta se vuelva automática.
  • Llevar un “historial de hábitos”: un registro visual de cada vez que cumplimos con un hábito; por ejemplo, coloreando un calendario. Ver la cadena de días donde respetamos nuestro propósito es un impulso para continuar por ese camino.
  • Recordar que establecer hábitos no nos restringe, sino que nos ayuda a tener más libertad. Los hábitos son atajos mentales que nos ayudan a usar de manera inteligente nuestra energía, que es un recurso limitado.

Y, por último, tener siempre en mente esta recomendación de Clear: “El secreto para obtener resultados que duren es nunca dejar de hacer mejoras”.

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